POEMA PARA UN AMOR JUSTO
El instante mágico pulveriza el devenir mismo de un tiempo sin huellas.
Y allí me encuentro sola y bella. Sentada frente a un cielo
que regala mansamente una brisa fresca.
Escucho la sinfonía exacta que despierta los sentidos de una
vida anclada en las superficies y en la recurrencia de los olvidos.
De repente, el conjuro de la mañana enciende el alma
enmudecida y agita los sueños amarrados en el tiempo previo a esta existencia partida.
Sólo faltaba el aire y una estrella extraviada en el cielo
matinal.
Sólo faltaba una ventana abierta y el despertar de una
libertad desafiante e inexpugnable.
Sólo faltaba la avidez del silencio perforando el cinismo
que traiciona a los desprevenidos.
Sólo faltaba despojarte de tu mundanidad para alcanzar tus
fibras nobles. Y tomarlas sólo para mí.
Sólo faltaba la complicidad de tu luz y la valentía bien
guardada en los mares de un corazón que aún late.
Y saberme por siempre amparada al calor de tus soles más
radiantes y de tus noches más hondas.
Donde la nieve puede
ser tibia y la tormenta en algún momento termina.
Porque mi alma sabia por caminar la vida ya descubrió el
secreto para sanar sus heridas: redimirte.
Porque sos el amor
justo de mis días, te prometo una ceremonia repetida:
vivir para amar tu fuego eterno y gritar fuerte hasta que mi
voz se haga poesía.
