viernes, 20 de enero de 2017

El niño y el hada





El niño y el hada
Llora pequeño, llora pequeño,
Tu hada está pronta a venir.
Ojos rojos de tanto sollozo y hierbas ajenas a tu ingenuidad.
Caminas maltrecho, gritas con el alma tu perpetuidad.
Llora pequeño, llora pequeño,
Tu hada está pronta a venir.
La fuerza del despotismo te acorrala y asfixia tu aire.
Te humilla, te arrastra, desgasta tus manecitas ya cansadas de tanto dar.
Llora pequeño, llora pequeño,
Tu hada está pronta a venir.
Tu razón desanimada no comprende lo que pasa,
tu capricho de niño no deja de patalear.
Tu corazón fresco y húmedo  como el rocío del alba no se rinde.
Llora pequeño, llora pequeño,
Tu hada está pronta a venir.
El golpe del miserable hiere tu cuerpo. No es mortal, pero sangra.
Y la sangre derrama voluntad y grita su libertad.
Llora pequeño, llora pequeño,
Tu hada está pronta a venir.
La prepotencia uniformada y el calor de esta tarde de enero te vencieron.
Y tu ángel de niño se durmió.
Descansa pequeño, descansa pequeño,
No te duermas, no te rindas…
Tu hada ya está aquí.

Ella congela esta  historia por un momento.
Detiene el abuso y entonces tu alma de niño juega.
Juega pequeño, juega pequeño,
Tu hada te cuida.
Ya no más golpes, ya no más heridas.
Rayuela y escondidas.
La tarde se enciende y el cielo te ilumina.
Ves a tu hada. Clara y decidida.
Se acerca a ti la princesa  con su varita mágica y te arranca la amargura.
El cuerpecito deja de arder. Se humedece con la frescura de su mirada.
Despierta  pequeño, despierta  pequeño,
Tu hada te cuida.
Por fin ves su cara. No es de princesa, no tiene varita.
No ves su carruaje. Ni vuela entre las estrellas.
Es bella, es auténtica, es única.
Porque es tu hada.
Sigue pequeño, sigue pequeño,
Tu hada no claudica.
Mientras tu sollozo continúa imperceptible, ella derriba condenas.
Grita a viva voz tu verdad de niño.
Pone su cuerpo y alma frente al opresor que odia hasta el hastío.
Y te sentís rodeado de flores y sus palabras son para vos los versos que te han robado.
Canta pequeño, canta  pequeño…
Pesca, pesca, pescador… pececitos de oro…
Pesca, pesca, pescador… peces de color…
La tarde va cayendo…por fin limpian tu sangre, hidratan tu sequía.
Curan tus heridas, mientras cantas y sientes la mano tibia de tu hada.
Ya es hora, despierta fuerte, sereno, sin el berrinche inducido.
La vida no te cambia, la misma injusticia ronda tu mundo.
Pero tu alma ya sabe de flores frescas, de cantos y de princesas que angelan.
Ella, por siempre tu hada, sigue contigo valiente y firme.
No es de la realeza, sólo tu inmensa imaginación la vio vestida de princesa.
Es una mujer, con más principios que realidades.
Por eso vuela y encuentra el momento justo para convertirse en hada.
Tu hada…
Ella habló por vos y por todos.
Ya nos sos un  niño pobre, porque la pobreza  no se elige.
Y tu espíritu ya sabe de juegos y de hadas.
Y la eliges y le cantas y la sueñas…
Lucha pequeño…lucha pequeño,
Tu hada será tu bandera.
Vendrán tiempos oscuros y sombríos.
Seguirán los perversos acechando almas débiles.
Pero ni el silencio de los convencidos, ni el cinismo de los estafadores
 vencerán tu amor de niño.
Tu hada-mujer se multiplicará en mil caras y voces
que proclamarán tu verdad.
Sólo es cuestión de saber buscar…
Vive pequeño, vive pequeño,
Eterniza tus sueños…
Tu hada allí estará.

1 comentario:

  1. Es un retrato de todos los niños que no queremos ver. Esta hadita nos dio una lección. El poema complementa su tarea. Excelente.

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