Te pinto alma mía, para que
tu inmensidad vea la luz en esta mañana.
Te busco colores fundidos en
la hojarasca quieta y abandonada en un rincón de nuestra casa.
Y como en la paleta exaltada
de un artista, cada matiz enfundado en tonos inquietos, te hablará con las
fibras más desencarnadas y vivas.
El morado intenso te
recordará que aún fluye sangre en tu interior con el ímpetu de quien lucha sus
pasiones.
El azul perdido en la hoja
que no termina de asomar, te dirá a viva voz que aún es tiempo de cruzar
océanos y habitar noches perdidas adueñándote de la luz de cada estrella.
Los rojos – violetas de las
simientes, te anunciarán la vendimia de tu entraña más sublime. Y entonces,
florecerás bella, reservando tu cosecha sólo para los justos e hidalgos que
enaltecieron tus días.
El amarillo seco que
amalgama tanta vehemencia, dará el resguardo del nido que te espera para
apaciguar la pena que hiere a tu ser eterno expandido en la vileza de un mundo
que todavía te asusta.
Te descubro alma mía en el
espacio más íntimo donde la bruma desvanece ante el sol más radiante de tu ser,
porque aún es primavera. Te libero, al canto de las aves que buscan un cielo,
para que te sientas acunada en sus perfectas sinfonías.
Y verás que con el hálito de
tus ángeles renacido en el rocío de este amanecer y el verde tierno de aquella
hojuela que se soñó nogal, la redención es perfecta.
Y entonces sabrás que antes
y después de la existencia en este mundo habrás conseguido volar, colorida y
sin prisa en busca de tantos sueños sepultados en la marea que te amarraba
impiadosamente a una vida que no te pertenecía.
Pues bien alma mía, ahora
que sos tiempo, música y poesía, atrapa las estelas luminosas de los astros y
conviértelos en versos para que derritan la nieve que congelan las almas aún
dormidas.
Y vuela mágica e invisible
haciendo que tu vuelo abrace los espíritus aún diezmados por la desidia. Porque
de eso se trata tu poesía, de lucha, de una proclama encendida y de una pasión rebelde
y aún no vencida.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario